martes, 4 de diciembre de 2007

EL DIA DESPUES

Ganamos. Nos sorprendió la victoria oficial anunciada por el CNE la madrugada del 3 de diciembre. Derrotamos a Hugo Chávez y después de la borrachera de la celebración…¿Qué hacemos con el galardón? ¿Cómo administramos la victoria?
Estábamos preparados para ganar y que el CNE le levantara la mano a Hugo Chávez, pero… ¿Cómo explotamos el éxito en las manos? ¿De que manera perseguimos al enemigo y lo obligamos a meterse definitivamente en la senda de la democracia? ¿Como salirnos de la sedación y de la anestesia del Escenario Valeriana que se materializó con el triunfo?
El problema político del país no se solucionó con el triunfo de la oposición en el referéndum de la reforma constitucional celebrado el 2 de diciembre de 2.007. Hugo Chávez se mantiene intacto en el poder, a pesar de que él mismo convirtió la jornada del pasado domingo en un plebiscito alrededor de su persona. La nueva mayoría que se conformó oficialmente a partir de los resultados emitidos por el CNE le dijo NO a la reforma propuesta, pero también le dijo NO a la manera como se está conduciendo al país y su expediente de arbitrariedades.
El país debe mantenerse en la calle y levantar la bandera del más importante mensaje que se le envía al régimen autocrático y dictatorial de Hugo Chávez. El memorándum de la Unidad le tocó la puerta a Miraflores para que se iniciara la hora de la reconciliación, el encuentro y la pacificación de la Venezuela de todos los tiempos y esa comunicación pasa por encima de la arrogancia, la soberbia y la petulancia del Júpiter barinés cuando reconoció la derrota “por ahora” y mantuvo su “proyecto de reforma sin quitarle ni un punto ni una coma”.
La jactancia del Napoleón chicharronero, la madrugada de su Waterloo electoral, nos estrujó sus ínfulas autoritarias al informar que “no estábamos maduros para interpretar su propuesta” y que ya habilitaría caminos para meternos la reforma a través de otras trochas abiertamente inconstitucionales. Nada de humildad democrática en la catástrofe ni de modestia en su descalabro electoral; esas posturas que les son características a los demócratas y estadistas, le resbalaron a nuestro Zar sabaneteño.
Los grandes artífices de la derrota propinada al régimen son los estudiantes. Los muchachos interpretaron con precisión la línea estratégica a través de la cuál, el revés del gobierno, del pasado domingo se convirtió en el blasón que puede aliviarnos la carga de la defenestración definitiva.
El largo camino de la derrota del régimen se inició el 27 de mayo de 2.007 con el cierre de Radio Caracas Televisión. Inmediatamente después de esa metida de pata del régimen contra un derecho fundamental como la libertad de expresión, Hugo Chávez presentó su propuesta de reforma constitucional, para desviar la atención. Quienes se encargaron de abrir el carril inicial de la autopista en que se convirtió la jornada del 2 de diciembre de 2.007 fueron los chamos de la dirigencia estudiantil en la calle para protestar contra el cierre de un medio de comunicación y luego contra la reforma.
Para tapar una violación a la libertad de expresión, Hugo Chávez presentó una propuesta de reforma constitucional abiertamente violatoria al espíritu, al propósito y a la razón de la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela, aprobada en una Asamblea Constituyente y en un referéndum en 1.999; y que oficializaría el golpe de estado. Ese proyecto se encontró de frente y en la calle con la sociedad civil, liderizada por el movimiento estudiantil.
La presencia de la sociedad civil en la calle, para acompañar en las jornadas de protesta catalizadas por el movimiento estudiantil, debe mantenerse e incrementarse; solo así se verían frenadas las pretensiones de Chávez de imponer su reforma por la vía de mecanismos abiertamente inconstitucionales, como fue su amenaza, la madrugada de su derrota. Pero además de eso, hay que encausar la protesta de calle hacía otras violaciones constitucionales que han puesto al margen de la ley al régimen tiránico y dictatorial de Hugo Chávez. Ejemplo de ello son los presos políticos y los miles de exiliados.
Creo que la bandera de la unidad de la nación, en el camino de la reconciliación, el reencuentro y la pacificación de Venezuela es la nueva línea estratégica que se debe enarbolar en el nuevo mapa de liderazgo que se dibujó en el país, a partir de los resultados del 2 de diciembre de 2.007. Los dirigentes estudiantiles deben empezar a exigir en la calle, al gobierno de Hugo Chávez una amnistía para todos los presos y perseguidos políticos del régimen y las garantías para el regreso de los miles de exiliados venezolanos por causas políticas.
Si Hugo Chávez fuese un demócrata y un estadista, e interpretara a cabalidad los resultados que se expresaron en las urnas el 2 de diciembre de 2.007, por dignidad y coherencia debería de presentar su renuncia a la Presidencia de la Republica. Conociendo al personaje sabemos que no lo hará, por que ninguno de esos sustantivos lo aluden como adjetivos calificativos. Pero es necesario presionar a la Asamblea Nacional en primer lugar; al Poder Moral, al Poder Judicial, los gremios, los partidos políticos, las ONGs, la Comunidad Internacional para que por la vía de una Ley las puertas de la Unidad del país se les abran a todos los venezolanos.
Si Hugo Chávez se opone a la posibilidad de una reconciliación de la nación, al reencuentro de los venezolanos y la pacificación de la patria; entonces es el momento de pedir en la calle la renuncia a su cargo.
Esa es la tarea que deben de abordar los estudiantes y toda la sociedad civil, el día después.




Caracas, 4 de diciembre de 2.007


1 comentario:

Guarico dijo...

Muy buen analisis...Podrian iformarme de lo ocurrido a el Capitán Carlos Luciano Guyón Celis, que es paisano de aqui, del Guarico