jueves, 31 de julio de 2003

La profesión de militar

Voy a ser claro en la justificación de esta crónica. Es el resultado de una invitación que me hicieron para compartir en la asamblea semanal de la Alianza Militar por Venezuela (AMV) el día 30 de junio de 2003 en un conocido hotel capitalino. No la hubiese hecho pública si no fuese porque, por ese tipo de polvos de esas mismas actitudes similares a las del 11 de abril de 2002, atravesamos los lodos del retorno del Sátrapa, cruzamos los barros de la Plaza Altamira, sorteamos los fangos del paro de diciembre y estamos franqueando las marismas de esta indefinición de orientación actual, que tal cuál como vamos, no va a tener éxito ni un desenlace feliz.
Asistí esperanzado de percibir el llamado a la unidad de toda de la disidencia militar y que este, estuviera fundamentado en una concepción claramente identificada con la profesión militar.
No puede ser de otra manera. Un militar tiene una preparación académica, intelectual y hasta política muy especifica. La condición de militar se aplica a quienes por vocación han elegido la carrera de las armas, en el manejo de las armas de la republica. Asimismo, suele emplearse para designar todo lo que se relaciona con la guerra o la milicia, finalmente, en una tercera acepción es verbo, equivalente a servir en la guerra.
Son formados para ejercer y gerenciar la violencia constitucional del estado venezolano.
Es una de las pocas profesiones en las que el ejercicio puede ser para toda la vida, dependiendo de llamado que haga la patria para exigir su defensa.
Ergo, somos hombres de espada.
La ley puede imponer un cierto patrón de desenvolvimiento de la carrera militar, ese patrón puede limitar el tiempo de servicio activo por un número finito de años. Pero la condición de militar se conserva de manera permanente, porque el llamado puede ser en cualquier momento.
Lo político y lo militar tiene una estrecha vinculación. El militar sirve a la política del estado para conseguir los objetivos, que orienten a los altos fines del estado. El militar es un fiel intérprete de las aspiraciones del ciudadano común, resumido en Nación, para alcanzar el Interés Nacional. Eso esta recogido en un documento, que es el texto fundamental de referencia, para la actuación de los ciudadanos de un país. La Carta Magna.
Así, elementalmente, académicamente, se resume la actuación del militar profesional.
La Constitución de la Republica Bolivariana de Venezuela especifica en el artículo 328 la función básica de la Fuerza Armada Nacional: “La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política, organizada por el Estado para garantizar la independencia y soberanía de la Nación y asegurar la integridad del espacio geográfico, mediante la defensa militar, la cooperación en el mantenimiento del orden interno y la participación activa en el desarrollo nacional, de acuerdo con esta Constitución y la ley. En cumplimiento de sus funciones esta al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna. Sus pilares fundamentales son la disciplina, la obediencia y la subordinación. La Fuerza Armada esta integrada por el Ejercito, la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional, que funcionan de manera integral dentro del marco de su competencia para el cumplimiento de su misión, con un régimen de seguridad social integral propio, según lo establezca su respectiva ley orgánica”.
Ese es el único artículo, que debe manejar muy bien en su exégesis un militar profesional. Con los conocimientos básicos de derecho constitucional, adquiridos en cada uno de los institutos de formación y profesionalización militar; el Oficial, el Sub. Oficial Profesional de Carrera, el Tropa Profesional, los Cadetes, los músicos militares y la Tropa Alistada, deben estar en capacidad de discernir cuando, algún superior con derecho al mando (Desde el Comandante en Jefe hasta el último nivel del mando) está violando la Constitución Nacional. Esa es la base de la obediencia reflexiva.
No soy abogado, como la mayoría de nuestros militares; pero el buen juicio, el sano criterio, el discernimiento, la razón, la mesura, el conocimiento y la clarividencia en la interpretación de una norma, no es patrimonio exclusivo de nuestros respetables amigos abogados. ¡Lo que está a la vista no necesita anteojos!
Hugo Chávez ha violado la Constitución Nacional en innumerables veces. Razones para actuar en interpretación del artículo 333 “Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuera derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella: En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia”y el articulo 350 “El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contrarié los valores, principios y garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos” de la misma, sobran.
El 333 obliga a todo ciudadano con autoridad o no, para colaborar en su restablecimiento, allí se incluye a militares (activos y retirados), toda la fauna política y ciudadanos corrientes y molientes.
El 350 habla del desconocimiento a la autoridad, régimen o legislación.
¿En que momento hay que restablecer el contenido del texto fundamental y desconocer el régimen? ¡Se entiende que a partir del momento de la violación!
Así, sencillito, sin rebuscamientos y latinazos, producto de la etérea interpretación que nos hacen muchos jurisconsultos de espada, es la referencia constitucional que deben apelar nuestros militares en situación de actividad ex - institucionalistas, actualmente mercenarios y que coloquialmente son conocidos como Las Jineteras de la Revolución Bolivariana, para actuar y punto. A propósito, esta tara exegética legal y constitucional, está afectando a un gran porcentaje de nuestros militares en situación de retiro.
Esta larga introducción me permite abundar más en las razones, de que cuando no se establece claramente el objetivo, la tendencia es a dispersar.
Asistí a la reunión esperanzado de conseguir en la misma, propuestas claras, planteamientos precisos, metas concretas, líneas definidas, para que una vez que Chávez se aventure a darle el zarpazo definitivo a la mesa; los militares (activos y retirados) ya habrán expuesto a los líderes civiles y aprobado en armonía con esos sectores la manera de enfrentar al régimen, que va desde la salida a la calle a pronunciarse cívicamente, hasta el establecimiento de unidades con entrenamiento, organización y equipamiento. ¡Quien no esté claro en eso, lo van a enterrar en urna blanca y le van a cantar la misa de angelitos!
Eso que coloquialmente se conoce como Plan “B” para los civiles, debe ser para los militares el Plan “A”.
La gran parte de las exposiciones se orientaron a establecer líneas estratégicas que son responsabilidad de los políticos, análisis de la validez de las firmas que es responsabilidad del Tribunal Supremo de Justicia, convocatorias a concentraciones que es responsabilidad de los Partidos Políticos, líneas comunicacionales que es responsabilidad editorial de dueños de medios y periodistas, metas para el financiamiento de la organización que si es una responsabilidad de la misma organización, no de sus participantes, en su gran mayoría pobres mas allá de lo solemne ; sin contar con una gran carga anecdótica en otra gran parte de los expositores, que arrancó con la posición del Señor Teodoro Petkoff en diversos foros, en relación a la postura de la oposición a partir del día 19 de agosto de 2003.
Una línea expuesta por un general de división, señalaba que la gran carga de responsabilidad era para la Fuerza Armada Nacional en actividad, cuando se desencadenaran los acontecimientos y que la institución iba a tener un papel protagónico fundamental, descargando de cualquier intervención a los oficiales en situación de retiro.
Desconocía el expositor el concepto ampliado de la movilización, de pasar del pie de paz al pie de guerra. La evolución radical de la guerra implica también la evolución del concepto de la defensa, ya no conocido como la defensa militar sino como la defensa integral de la nación en todos sus campos o ámbitos como lo plantea la Constitución Nacional en el articulo 322 “...y su defensa es responsabilidad de los venezolanos y venezolanas”.
Los militares en situación de retiro están simplemente desmovilizados por razón de la aplicación de un articulo de la Ley Orgánica de las Fuerzas Armadas Nacionales, que establece el tiempo de servicio activo y las condiciones para pasar de manera extemporánea a la situación de retiro; pero también establece en que momento o circunstancia, el militar en esa situación, puede retornar al servicio activo.
¿Cuál debe ser el papel de una agrupación formal de militares retirados en esta coyuntura del referendo? ¡De orientadores para los militares en situación de actividad! ¿Orientadores en cuanto a que? ¡En cuanto a ¿cómo van a actuar ? (Plan de Operaciones), ¿cuando van a actuar? (Día “D” Hora “H”) y con quien van a actuar(Unidades cívico-militares organizadas, equipadas y adiestradas); en relación a ¿Qué van a hacer?, este debe estar en sintonía con su preparación académica y su experticia. ¿Y...cual es la preparación académica y la experticia de los militares? Simplemente la actuación con las armas.
¡Además de la orientación que deben hacer los militares retirados, deben estar en capacidad de participar activamente en la ejecución del Plan; simplemente pasan de una condición de desmovilizados a movilizados, por razón de la emergencia política, económica, social y militar de la nación. ¡No se está inventando la formula del agua tibia; está contemplado en la Constitución Nacional y en la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional! Lo demás es buscarle cinco, seis, siete y hasta ocho patas al gato, para no actuar.
Eso tiene una explicación elemental. Los militares en situación de retiro no tienen las limitaciones del oficial en situación de actividad, quienes están sometidos al asedio constante por los sigüises y cancerberos del régimen.
La honrosa situación de retiro les facilita la tarea de coordinar, planificar, reunirse, tender puentes, llamar por teléfono, acordar estrategias, enlazar con los civiles, estructurar acuerdos, convenir diseños, etc. y preparar el momento adecuado (Día “D” Hora “H”) para ejecutar la planificación operacional, en abierta concordancia con lo contenido en el articulo 333 y 350 de la Constitución Nacional de la Republica Bolivariana de Venezuela, pero que al mismo tiempo, el gobierno para descalificar nacional e internacionalmente, señala que es una conspiración.
Esos mensajes contradictorios, que emanan de esos conclaves republicanos de militares convertidos en políticos no permean institucionalmente, hacia lo interno de la Fuerza Armada Nacional. No recogen el sentimiento y la aspiración de la potencia de una gran mayoría de sus integrantes en grados superiores y subalternos, que esperan de sus oficiales generales y almirantes una señal, un signo, una indicación.
Más que animarlos a identificarse con la gran aspiración del pueblo venezolano, les retiene el ímpetu y la fuerza de sus ejecutorias y los achanta, los aguanta y les mete el freno de mano de los superiores, mientras los subalternos aceleran.
Mientras tanto, el gobierno sigue aceitando su maquinaria de guerra y empieza a pasar del Área de Reunión (AR) hasta la Posición de Ataque (PA). Todos los militares sabemos que esta posición, que es la ultima cubierta antes de la Línea de Partida (LP), las fuerzas calan bayonetas, se pasa revista por ultima vez a los hombres, se empieza a desplegar en los Puntos de Disloque (PD) de cada uno de los niveles, batallón, compañía, pelotones, escuadras, equipos; hasta que las todas unidades en perfecta formación de Línea de Tiradores (LT) y a primeras horas de la mañana, inician los combates con las posiciones iniciales y empiezan a recibir el fuego de las unidades de artillería para obligarlos a desplegarse prematuramente. Así nos enseñan las Escuelas de Estado Mayor, para las fuerzas de tierra.
¿Qué hace la oposición? ¡Simplemente espera que el gobierno accione, para reaccionar inoportuna, dislocada y de manera dispersa!
Todos los planificadores asumen como una realidad la peor hipótesis. La peor hipótesis en este momento es que el Presidente de la Republica Hugo Chávez Frías le dé un palo a la lámpara por virtud de un acto provocado por el mismo gobierno o por la misma oposición. ¿Qué tiene planeado desarrollar la oposición cuando eso ocurra? ¡Nada!
La mejor hipótesis política del momento es la realización del Referendo Revocatorio (RR), pero todo el mundo debe saber que cualquier resultado va a ser impugnado por ambas partes. Si gana Chávez, la oposición dirá que el gobierno cometió tracalerias y si gana el SI, el gobierno inmediatamente impugnará los resultados. ¡Entonces, el juego esta trancado! Pero para esa mejor presunción política, la oposición debe prever la peor conjetura y estar preparada para hacer su jugada. Una jugada que enfrente la confrontación inevitable que empujará el gobierno, cuando asuma los resultados adversos o en todo caso, los partidarios descontrolados del mismo.
Pero lo que se vislumbra en el horizonte planificacional de las organizaciones militares en la disidencia desde el Obelisco de Altamira, los realengos de la Coordinadora Democrática, los agentes libres y los mercenarios en situación de actividad (Las Jineteras de la Revolución Bolivariana) es bruma conceptual, definiciones algodonosas de otros ámbitos, militares trastocados en magistrados del Tribunal Supremo, políticos de nuevo cuño, poetas por militares y entusiasmo por razón. En fin NADA.
El gran político y periodista francés Georges “El Tigre” Clemenceau (1841-1929) expresó en alguna oportunidad “La guerra es demasiado importante para dejársela a los generales”; pues bien, nuestros generales han parafraseado al importante político galo, artífice del Tratado de Versalles, cuando interpretan que “La política es demasiado importante para dejársela a los políticos”
Eso es tan cierto, que los grandes culpables de que a estas alturas no se hayan planteado concreciones, para solucionar este grave problema de ingobernabilidad del país, es precisamente por la politiquería y el manejo subalterno de los asuntos políticos, por parte de nuestros...generales o en general de los militares.
Para quien tenga dudas, basta remitirse a la interpretación de los hechos del 11 de abril de 2002, el retorno de Chávez, la Plaza Altamira, las incidencias del Paro de diciembre de 2002 y el actual estado de penumbra planificacional militar que existe actualmente.
Tantas derrotas juntas no habían cargado sobre sus espaldas generales y almirantes en la historia militar de cualquier país. Todas ellas de naturaleza política, porque ninguna tuvo carácter militar.
Percibí en la reunión de la Alianza Militar por Venezuela (AMV) el día de ayer, ojalá no pase de una impresión, un cercano parecido con el Comité Ejecutivo Nacional (AD o MAS) de un conocido partido o el Directorio Nacional (COPEI) de otro; cuando en realidad la semejanza debe ser con el Comando Táctico Nacional (MVR) de otra agrupación política, que es donde se planifican asaltos a cuarteles, tomas militares, operaciones comandos, de negación, de decepción, ataques verticales, bombardeos, combates de encuentro, defensas móviles, retiradas, repliegues, técnicas de infiltración, operaciones aeromóviles, blitzkrieg, asaltos a la bayoneta, entrenamiento de paramilitares, organización de guerrillas, focos de resistencia, manejo de hipótesis de conflicto, etc.
¡El Tigre Clemenceau tenía razón!

1 comentario:

Anónimo dijo...

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