
Esta crónica esta saliendo como homenaje a la conmemoración de los 197 años de la Declaración de la Independencia de
Venezuela y el Día de la
Fuerza Armada Nacional. Es una ofrenda humilde a Venezuela, pero una manifestación de respeto a ese gran contingente de hombres y mujeres de Venezuela que hacen vida institucional en la
Fuerza Armada Nacional (FAN). Esos mismos a quienes nuestro
tornapulérico General en Jefe, Ministro del
popó para la Defensa ha calificado como
burros y cobardes.
A estas alturas del juego democrático y tal cuál como han venido desarrollándose los acontecimientos, nadie en la
Fuerza Armada Nacional puede decir que no conoce realmente a su Comandante en Jefe. El Teniente Coronel
Hugo Rafael Chávez Frías, ese quien salió egresado de la
Academia Militar de Venezuela como Subteniente integrante de la
Promoción Simón Bolivar II en 1.975, ha pasado a ser un
alias de su propia realidad.
Hace 35 años el Brigadier
Hugo Chávez en
Gamelotal estado Lara, en el periodo de campo de la
Academia Militar de Venezuela era un
sute jodedor y abierto, famoso por sus conferencias disciplinarias a los cadetes subalternos. Era
Hugo, con la solidaridad de nuestros años mozos, un conversador copioso y surtido de las noches larenses, en la punta del cerro que estábamos atravesando con la patrulla de exploración y patrullaje. Su muestrario de temas era múltiple y en cada uno de ellos asumía un protagonismo heterogéneo y plural, como un
veguero embustero y farolero. Los
nuevos, con esa vena que caracteriza al subalterno de conocerle todas las vueltas al superior, murmurábamos del carácter tramoyista y patrañero del brigadier. Ya todos los de la patrulla conocíamos a
Furia como medio liso. ¡Era un gran mojonero y punto!
Desde el año 1.989 cuando se devela por primera vez en el Ejército la conspiración del Teniente Coronel
Chávez, sus compañeros de generación alentaron alguna simpatía hacia el campechano profesional y hasta apoyaron un margen de solidaridad grupal, sin amarrarse a compromisos de felonía y conspiración. Haciendo abstracción de la inercia organizacional, la ausencia de coraje de los mandos de esa ocasión y la incompetencia profesional de los responsables de las decisiones de aquella época, creo que la naturaleza ilusa e ingeniosa de Chávez y su personalidad de novelero tuvo una influencia significativa en el desarrollo de la conspiración y en su desenlace el 4 de febrero de 1.992, bajo la mirada complaciente y de lenidad de muchos jefes militares y políticos. Asumo que muchos le creyeron las cobas políticas y los embelecos militares de
Tribilin.
Cuando ocurren los resultados electorales del 6 de diciembre de 1.998 y la asunción de
Hugo Chávez al poder, muchos de quienes componían esa famosa escuadra de exploración y patrullaje en
Gamelotal estado Lara, hicieron esfuerzos por conseguir una fotografía famosa en la que aparecía presidiendo el fachendoso y comediante Jefe de la patrulla. La instantánea apareció y se convirtió por arte de la lisonja personal y el requiebro institucional en un cuadro al óleo que se entregó pomposamente para hacerle la barba al nuevo jefe de Venezuela, en la sede del propio
Ejercito que pisoteó el
4 de febrero de 1.992. El cuadro se convirtió en una de las primeras manifestaciones de enjabonamiento personal al pichón de
Sátrapa y de exaltación a la felonía. Ya el fantasma de la deserción al deber y al compromiso con los principios en la patrulla, se había convertido en materia y algunos patrulleros de
Gamelotal ya glorificaban la nueva personalidad institucional y constitucional en que se había trasmutado el
sute barinés de los inacabables coloquios de las noches larenses del periodo de campo.
En la medida que ha transcurrido la vida institucional de la
Fuerza Armada Nacional (FAN) durante estos nueve años y el desenvolvimiento de su Comandante en Jefe al frente de sus delicadas labores para garantizar el cumplimiento de la misión y el bienestar de sus hombres, tal cuál como decía el viejo y gastado librito de
Mando y Conducción; este no ha estado a la altura de las exigencias del cargo y cada día el proceso de desmoralización corporativa, de desinstitucionalización, de dislocación estratégica, de ausencia de liderazgo y de deterioro del apresto operacional se acelera exponencialmente para dar paso a una banda de depredadores institucionales y parapetos organizacionales, en modo alguno aparejados a una fuerza de línea y una entidad tecnificada y profesional, acorde con las exigencias del nuevo milenio.
Hugo Chávez ha pasado a ser un gran
hablador de paja reiterativo y porfiado, con banda presidencial; cuestión de reminiscencias de
Gamelotal.
Es difícil que entre los
burros y los cobardes (
institucionales) y los
maguilistas (chavistas) que cohabitan en este momento en la
Fuerza Armada Nacional haya alguien que no tenga una definición exacta y precisa del perfil personal y profesional de
alias Hugo Chávez, el Comandante en Jefe.
¿Quién es Hugo Chávez? El
sute de
Gamelotal ha sido en estos largos nueve años Fidel Castro, Mao Tse Tung, Martin Luther King, Saddam Hussein, Moammar Gaddafi, el Che Guevara, Lenin, Pedro Pérez Delgado (Maisanta), Abraham Lincoln, Mahatma Gandhi, Ezequiel Zamora, Simón Rodríguez, Manuelita Sáenz, Marulanda (Tirofijo), Sandino, Tío Tigre, Ho Chi Ming, Tío Conejo, Carlos El Chacal, Carlos Marx, Juan Sonso, Pedro Rímales, Bart Simpson, Simon Bolivar y Mafalda. Lo mismo se encarama en la punta del Chimborazo para representar la propia versión de su delirio, que va al Monte Aventino en Roma a jurar en contra del imperialismo; pero es incapaz de cumplir en Venezuela la Constitución aprobada en 1.999.
¿Quién es
Hugo Chávez? El
veguero de Sabaneta se transmuta cada cierto tiempo en un warao en uno de esos tantos caños del Delta del Orinoco para compartir con farsa de circo, su exclusión ancestral y con la misma prisa de la argucia va a las cumbres y los encuentros multilaterales de presidentes, a denunciar teatralmente el disimulo de su propio disfraz y el fraude de su exclusivo fingimiento. Basta recordar aquello de “
los presidentes de cumbre en cumbre y los pueblos de abismo en abismo”; hasta que se estrella con una expresión que hemos debido apropiarnos en la cima del cerro de
Gamelotal hace 35 años, los integrantes de la patrulla de exploración y patrullaje en plenas peroraciones impertinentes y estiradas del brigadier...¿
Por que no te callas?
¿Quién es
Hugo Chávez? No es difícil calificar y precisar al Comandante en Jefe en este momento. En cualquier plano hay una determinación bien precisa. Hay a la mano bastantes elementos de naturaleza personal, profesional, política, académica, intelectual, moral, y familiar para diseñar un perfil bien contiguo a la realidad. Lo mismo puede dejarse crecer la barba y recrear su propia Sierra Maestra y Bahía de Cochinos en la fertilidad de su desembarazada imaginación de mitómano profesional, que pasearse por una fantástica Ofensiva del Tet conducida personalmente por él en un Viet Nam, dos Viet Nam, tres Viet Nam en la personificación de un
Ho Chi Ming de papier maché. Ese es
Hugo Chávez. ¡Un gran mojonero y punto!
Desde los lejanos días de
Gamelotal en el estado Lara, la patrulla de la cancha de exploración y patrullaje, Toro Toro de Toro uno, las conferencias quiméricas y novelescas del Brigadier
Hugo Chávez hasta el
Alo Presidente, la caracterización del lacayunismo y la genuflexión de la fotografía convertida en cuadro al óleo y estos largos nueve años de ficción política, fábula militar, sueño sociológico, ilusión geopolítica, fantasía revolucionaria e imaginación de novelista que ha sido la realidad de
Hugo Chávez; nadie mejor que otro mentiroso y chapucero como
Hugo Chávez dentro de la
Fuerza Armada Nacional para desconocer la verdadera personalidad de su Comandante en Jefe.
¿Quién mejor para conocer la esencia y la sustancia del Teniente Coronel
Hugo Chávez? Precisamente él. Por eso le calza completo el
alias Hugo Chávez, como a cualquier miembro del secretariado de las
FARC.