
Mientras mas repaso y repaso el libro “Así se rindió Chávez. La otra historia del 4 de febrero” (Fernando Ochoa Antich. 2007. Los libros de El Nacional) mas refuerzo mi convicción de que esa fecha y los eventos que se sucedieron antes, durante y después; estuvo apuntalada por hombres de carne y hueso, vivos en la mayoría, políticos y militares, públicos y anónimos, chavistas y antichavistas actuales; pero que se si se me pidiera una clasificación, yo la resumiría en útiles, tontos útiles, tontos e inútiles.
Después de leer por segunda vez el libro y repasar por todo lo que nos resume en 348 páginas el general yo lo ubico a él en los tontos útiles que permitieron el 4 de febrero de 1.992 y que además le hicieron la cama para que fuera candidato presidencial el 6 de diciembre de 1.998. Lo demás es historia conocida.
No voy a hacer en estas dos cuartillas un análisis de contenido del libro. Es un documento bueno para leer en esta temporada navideña; yo prefiero que cada quien entre mecida y mecida de la hamaca pueda conseguir una explicación parcializada y confinada de la verdad de aquellos hechos y estos que acogotan a la Venezuela del siglo XXI con los tormentos políticos de una Revolución Bolivariana del siglo XIX y un totalitarismo que ya fue derrotado en el siglo XX. En base a esa lectura es bueno que nos vayamos ubicando en la clasificación planteada de útiles, tontos útiles, tontos e inútiles.
Yo tengo una hipótesis que en la medida que voy obteniendo reportes de los protagonistas militares y civiles de la década de los 80; que valoro la actuación publica de otros en los días previos al 6 de diciembre de 1.998; que repaso el desempeño del presidente Chávez hacia designaciones, ubicaciones, medidas administrativas luego de su asuncion a la primera magistratura el 2 de febrero de 1.999; esta se va asentando y consolidando en el tiempo hasta convertirse en una verdad a la que le asigno mayor solidez que la del General Ochoa en su libro.
La exhumación de los cadáveres políticos que ha dejado Chávez a lo largo de 8 años de gestión al frente de la presidencia, expresa evidencias bien abiertas hacia la verdad represada de muchos años atrás del 4 de febrero de 1.992. Los heridos y las bajas que han quedado de los combates contra el chavismo también han aportado suficiente testimonio para darle fuerza a una verdad, distinta a la que ofrece el General Ochoa Antich en su testimonio.
La exhumación de los cadáveres políticos que ha dejado Chávez a lo largo de 8 años de gestión al frente de la presidencia, expresa evidencias bien abiertas hacia la verdad represada de muchos años atrás del 4 de febrero de 1.992. Los heridos y las bajas que han quedado de los combates contra el chavismo también han aportado suficiente testimonio para darle fuerza a una verdad, distinta a la que ofrece el General Ochoa Antich en su testimonio.
El texto es una lectura amena, y fácil de tirárselo en una sola jornada. Es cierto que para conseguir explicación a muchas cosas, para desmentir otras que expresa el autor, para ratificar muchas que son del conocimiento publico y lo mas importante; para resaltar algunas que aún cuando no se mencionan o se refieren muy tangencialmente son las mas importantes para conseguir explicación al evento del 4 de febrero de 1.992; en la gran mayoría de las oportunidades es necesario haber sido protagonista de algunas de estas ultimas para poder agarrar el hilo y llegar hasta el final. Cuando se reconstruye la escena del crimen con todos las reiteraciones que se dejaron (realmente el 4 de febrero de 1.992 fue un crimen) se llega hasta todos los autores intelectuales desde la A hasta la Z. No hay crimen perfecto.
Con una relativa modestia digo que vi, leí y oí algunas de las cosas que dejó de comentar en su libro el general Ochoa o que tocó muy sutilmente entre líneas, o que simplemente les dio un mateo. Esas son las mas importantes a los fines de encontrar alguna explicación razonable a la materialización de una conspiración militar a cielo abierto que se desarrolló durante 18 años dentro de las entonces Fuerzas Armadas Nacionales, poniendo a todos los generales y almirantes de esas etapas, como unos auténticos ineptos, incapaces, inútiles, cobardes, incompetentes y maletas; a los servicios de inteligencia de la ocasión exageradamente ineficientes; y a los conspiradores como integrantes de la los 4 fantásticos.
El General de División (Ej.) Fernando Ochoa Antich, un político que hizo un pasaje por los cuarteles, hila muy fino en el libro para no comprometerse; pero no dice toda la verdad del 4 de febrero de 1.992, ni justifica algunos pasajes que dejan bastante en entredicho su posición como General de la Republica y en particular como Ministro de la Defensa de la coyuntura; especialmente en eso de tomar decisiones mas allá de lo personal.
Hay coincidencia casi unánime que el 4 de febrero de 1.992; su proceso antes, durante y después fue un problema de toma de decisiones en todo nivel y en todo orden político y militar, mas un taimado entramado de complicidades, confabulaciones y complots diseñados al mas alto nivel político y militar; que subestimó al monstruo que se había creado.
El libro del General Ochoa es el mea culpa ante los venezolanos, de un tonto útil a la Revolución Bolivariana.
Útiles, tontos útiles, tontos e inútiles para la Revolución Bolivariana ahora devenida en chavismo; aun sigue viva esta clasificación. ¿Dónde te ubicas tu querido amigo?
!Lean el libro del General Ochoa y clasifíquense!
Después del 2 de diciembre de 2.007 la bandera de la oposición debe ser la de la reconciliación y la reunificación de la nación. Una de las maneras de reorganizarnos y consolidarnos en el objetivo alcanzado en las urnas electorales el día del referéndum de la reforma constitucional es pedirle al Presidente de la Republica que gobierne para todos los venezolanos. Una buena manera de empezar a hacerlo es recomponiendo la unidad del país y para ello debe empezar una tarea de unificación.
